martes, 21 de junio de 2011

La reina del baile



Amy Winehouse - Me and Mr. Jones




Hoy toca cancioncilla pero no toca karaoke. Esta canción no es para cantarla, es para bailarla. La primera vez que la escuché me vinieron a la cabeza imágenes de esas pelis americanas de adolescentes que acaban con el baile de fin de curso. No me refiero a las pelis post-MTV, esas en las que chicos cachas vestidos por Calvin Klein beben Red Bull con vodka y se mueren por mojar el churro mientras chicas salidas de "Gossip Girl" se mueren por el churro del más guaperas. Esas en las que todos los empollones fracasan menos uno, el protagonista, que finalmente se lleva el premio gordo mientras el más guaperas muerde el polvo. Esta canción me retrotrae (vaya verbo pardiez) a películas sesenteras y setenteras, a chavales que beben ponche vestidos con trajes azul celeste y camisetas con chorreras y chicas con faldas largas, pañuelos en el pelo y calcetines blancos. No nos engañemos, también en esas pelis el sexo sobrevolaba el ambiente, de hecho el sexo lleva sobrevolándonos desde que hace miles de años el primer renacuajo sobre la tierra le miró el culo a la primera renacuaja sobre la tierra. Pero a pesar de esta verdad irrefutable esas pelis antiguas eran menos obvias, mucho más naif. Al protagonista perdedor no se le salía la líbido por la orejas y se conformaba con soñar que acabaría bailando con su inalcanzable princesa el día del baile de graduación. Esta canción es para eso. Para coger a tu princesa por la cintura, sentir como ella apoya su cabeza en tu hombro, cerrar los ojos y volar mientras los secundarios de tu película se mueren de envidia. Ya estoy mayorcito para bailes de graduación y camisetas con chorreras pero se me ha metido entre ceja y ceja el acabar un día bailando esta canción con mi reina del baile.





jueves, 16 de junio de 2011

No eres tú, soy yo



60 días. 1440 horas. 86400 minutos. 5184000 segundos. Parece mucho pero es una puta mierda si lo comparas con 17 años, 6205 días, 148920 horas, 8935200 minutos y 536112000 segundos. Joder, nunca había echado la cuenta. Más de quinientos millones de segundos con THC corriendo por mis venas. Tetrahidrocannabinol, mi amigo más fiel, mi compañero, el otro amor de mi vida. Siempre pensé que envejeceríamos juntos y por eso aún no me creo que hayamos roto. Quizá solo nos estamos dando un tiempo. Quizá no pueda soportar tu ausencia y vuelva a caer en tus brazos en un momento de debilidad. Quizá.


Juntos hemos pasado grandes momentos. Me he reído contigo como no lo he hecho con nadie más y he llorado en tu hombro todas las penas existenciales que me daba vergüenza llorar ante los demás. Juntos hicimos buenas fotos y juntos escribimos miles de palabras. Manifiestos rebeldes, ensayos sobre la locura propia, poemas sonrojantes, monólogos que murieron nada más nacer, guiones con buenos principios y ningún final y cartas de amor que solo tú y yo leímos. Contigo me he emocionado leyendo a la luz de una vela creyendo haber encontrado la verdad y sintiéndome especial. Contigo he descubierto al día siguiente que soy tan especial como un sandwich de jamón y queso, que la verdad no existe y que ayer tampoco fue el primer día de mi nueva vida. Contigo he conducido mi buga escuchando a los Chemical Brothers hasta no saber dónde estábamos ni quiénes éramos. Contigo a solas en un cuartucho me he hecho sangre tocando la batería delante de miles de enfervorecidos fans imaginarios y también me he hecho sangre tocándola delante de cuatro gatos algo menos enfervorecidos pero muy reales. Contigo he visto los sonidos y he oído los colores. Juntos hicimos exámenes, entrevistas de trabajo y juntos mentimos en un juicio con premeditación y alevosía. Gracias a tí he conocido gente que no se me habría acercado nunca si tú no hubieses estado a mi lado y con tu ayuda he rellenado miles de silencios incómodos con esa gente. Tú me dabas la palabra justa en el momento adecuado.


Contigo me he sentido como un campeón y he visto la luz. Pero contigo me he sentido como un gusano y he visitado unas tinieblas que harían cagarse encima a Stephen King. Por eso no te quiero ver más, hijo de puta. La virtud está en el término medio pero yo no sé qué es eso. Mientras nos duró el amor todo eran sonrisas pero de eso hace ya muchas caladas. Como siempre me pasa el amor se gastó de tanto usarlo, las risas se transformaron en taquicardias, las luces de colores en comeduras de tarro, las cartas de amor en esquelas y la vida en la más absoluta nada. Estoy exagerando un poco pero la literatura barata es lo que tiene, al que no le guste que vuelva al Facebook o que se vaya a la biblioteca a pillarse el "2066" de Roberto Bolaño. No sé por donde iba, ah sí, que hace dos meses que no fumo porros. Después de 17 años de adicción creo que esto se puede considerar como una buena noticia. Ahora tengo 34 añitos así que hasta el más torpe con las matemáticas podrá deducir que llevo colocao la mitad de mi vida. Mi primer porro me lo paso un colega, el Mula, en un guiso en el campo el mismo año en que Bill Clinton era elegido como 42º presidente de los Estados Unidos de América. Ni yo conozco a Bill ni creo que Bill conozca al Mula pero es lo más destacado que he encontrado en la Wikipedia sobre ese año. Recuerdo que ese primer porro me mareó un poco pero como una de mis mayores virtudes es que no aprendo de mis errores al poco tiempo pillé mi primer talego de costo. Y así hasta hace 60 días. En este tiempo he fumado chocolate bueno, costo apaleao, polen, doble cero, bellotas falsas, bellotas autenticas recién sacadas de un culo, marihuana vomitiva, marihuana hidropónica buenísima, aceite, costo libanés, costo nepalí, costo afgano, etc…De hecho, sólo con la semana que pasé en Amsterdam hace años creo que ya he fumado lo habido y por haber, incluida una Superskunk Special que me llevó hasta el mismo sitio al que otras veces me han llevado las setas.


Me he fumado cualquier sinónimo conocido del porro. Petas, meis, canutos, chuflos, cigarros de la risa, mezclaitos, joints, eles, biturbos, bobmarleys, mariachis, flechas, cebollas, cuatropapeles, seispapeles, ochopapeles y así hasta infinito. Mi amigo Josele se hacía porros tan grandes que necesitaba meterles un alambre por dentro para que la gravedad no los desarmase. Este tío es un genio, otro día le dedicaré un post a él solo. Con Josele también he fumado porros transparentes, liados con el chivato de los paquetes de tabaco y una vez tuve el profano honor de compartir con él un canuto liado con una hoja de la Biblia. Cuanto aprendiste haciendo la mili en Melilla, eh Josele? He fumado en pipa, en cachimba, en sisha, en narguile, en bong, en xilum, en botellas de plástico tuneadas y a falta de un puto papel he vaciado pacientemente cigarros para rellenarlos de nuevo con tabaco y algo más. He fumado a través de tomates, manzanas, naranjas, melones y casi cualquier fruta conocida. He llegado a fumar haciendo dos agujeros en el suelo, poniendo el porro en uno de ellos y aspirando a morro por el otro, no me preguntéis porqué, la vida en los pueblos es muy aburrida. En nuestros tiempos de carestía en Irlanda llegaba a deshacer cuatro o cinco chustas para liármelas de nuevo con un papel y calmar el ansia yonki. He tenido costras en los labios tras quemármelos por apurar una minúscula chusta que acababa de tirar al suelo un punki de mi pueblo. Pasé varios años en la Facultad de Filosofía pero no me preguntéis por Kant o Heidegger, no les pude hacer todo el caso que se merecían, estaba muy ocupado fumando y haciendo malabares. Me he llevado porros allí donde se me ha ocurrido irme de viaje, en coche, en bus, en avión, en tren, en barco o en burro. Bueno, a Hong Kong no me llevé porros porque he visto "El Expreso de Medianoche" y porque Miguelín me advirtió que allí si te pillan con chocolate te cortan una mano y te dan una ostia en la jeta con ella. ¿Para qué llevarse porros al otro lado del mundo si el costo nepalí que fumé allí es de lo mejor que he probado?


No te lo tomes a mal querido compañero de viaje pero no te estoy echando tanto de menos como pensaba. Tengo un plan. En "Trainspotting" Renton toma litros de sopa de tomate "Campbell's" para desengancharse del caballo. Mi sopa de tomate son las pipas "Tijuana". Ingiero cantidades industriales de pipas. Me acuesto cada noche con los labios como Eddy Murphy pero al menos ya no resoplo en la cama como un cachalote varado en la playa.


Lo curioso del caso es que he dejado de fumar sin proponérmelo. Como podéis imaginar en todos estos años de dependencia he intentado dejarlo muchísimas veces con distintas motivaciones y variopintos métodos de desintoxicación. Todos se quedaron en nada a las primeras de cambio. La vez más patética fue cuando estuve un mes sin fumar por la sencilla razón de que me pasé esos treinta días metido en el bar sin nombre pillando unas castañas etílicas dignas de un divorciado irlandés. Ahora ha sido muy distinto para mi asombro. Un buen día se me acabó el chocolate y en vez de coger el móvil y llamar a mi hombre cogí un libro y abrí una bolsa de pipas. El yonki que vive dentro de mí es duro de pelar y ha intentado rebelarse varias veces desde entonces pero hemos llegado a un acuerdo, yo mando en el día a día y él toma el control de mi voluntad en cuanto pongo un pie en el bar. Es un buen trato, el alcohol y los canutos no son buenos compañeros de cama. Bueno, es un buen trato según se mire, el alcohol tiene amigos mucho peores que los canutos. Pero esos amigos son como la familia, con verlos un rato el finde tienes suficiente. Pero los porros requerían una dedicación completa día tras día. Si en tu día libre lo primero que haces después de cascártela y antes de quitarte las legañas es liarte un peta la has cagado amigo mío. Lo único que podrás hacer después es liarte otro y otro y otro y quizá tumbarte en el sofá a mirarte las pelusas del ombligo. La de cosas que no he hecho por fumar porros, madre mía. No quiero pensar en ello porque me deprimo. Prefiero pensar en todo lo que puedo hacer ahora que soy libre. No soy un hombre nuevo ni pretendo serlo, pero hay detalles esperanzadores. Leo más, veo series molonas en vez de zapear como un subnormal por la pútrida TDT, como muchísimo menos chocolate y derivados y, como os dije hace poco, vuelvo a acordarme de mis sueños. Aunque no sé si esto es bueno, más bien creo que la pasta que no me gasto en costo debería gastármela en psicólogos. Además de todo eso resulta que llevo unos días pillando de nuevo el monopatín y recorriendo el paseo marítimo de La Pineda con cara de tener trece años y la vida por delante. Cuando fumaba petas el monopatín estaba de adorno, literalmente, lo tenía colgado en la pared del salón como el que tiene un póster de Kurt Cobain.


No me fío mucho de mí mismo y creo que no deberíamos chuparnos las pollas todavía pero quizá con un poquito de perseverancia podré tachar uno de los vicios de mi lista. La lista es todavía muy larga, menos las tragaperras y las putas soy fan de todo lo demás.





viernes, 10 de junio de 2011

J & M



Placebo - Johnny and Mary



Johnny's always running around,
trying to find certainty.
He needs all the world to confirm,
that he aint lonely

Mary counts walls,
knows he tires easily

Johnny thinks the world would be right,
if it would buy, truth from him.
Mary says he changes his mind,
more than a woman.

But she made her bed,
even when the chance was slim.

Johnny says he's willing to learn,
when he decides, he's a fool.
Johnny say's he'll live any where,
when he earns time to.

Mary combs her hair,
says she should be use to it.

Mary always edges her bets,
she never knows, what to think.
She says that he still acts,
like he's being discovered.

Scared that he'll get caught,
without a second thought

Johnny feels he's wasting his breath,
trying to talk, sense to her
Mary says he's lacking a real,
sense of proportion
So she combs her hair,
knows he tires easily

Johnny's always running around,
trying to find certainty.
He needs all the world to confirm,
that he aint lonely

Mary counts walls,
says she should be use to it.