viernes 30 de diciembre de 2011

Rage Against the Michelín



Que me den por culo si me fío de los propósitos para el año nuevo. Recuerdo que hace años, cuando era igual de tonto que ahora pero menos cínico, el día 31 de diciembre me reservaba media horita antes de la cena para esconderme un rato en mi cuarto y hacer un repaso de cuales iban a ser las directrices de la nueva vida que me esperaba tras las uvas. Si hubiese cumplido la mitad de esas cosas ahora sería igual de tonto que entonces pero al menos no sería un cínico. Si sólo hubiese cumplido alguno de aquellos propósitos es probable que ahora mismo estuviese en el mismo sitio en el que estoy pero al menos tendría el consuelo de haberlo intentado. Pero en vez de ese consuelo lo que tengo es una lista interminable de dudas sin respuesta. Dudas de todos los colores. Dudas que me acompañarán como rémoras vaya donde vaya y haga lo que haga. Dudas que siempre empiezan con las mismas tres palabras "¿y si hubiera….?" Esa frase tan azucarada de "no te arrepientas de lo que has hecho sino de lo que no has hecho" me hace mucha gracia. ¿Puede uno arrepentirse de lo que no ha hecho y arrepentirse también de lo que ha hecho? Si lo que has hecho es no hacer lo que querías hacer la respuesta es "sí". Y como veo que me estoy yendo por el camino de la autocompasión creo que es momento ya de de soltar lo que quería contaros antes de esta pedante introducción. Allá voy. Este año sí que tengo un propósito para el año nuevo. El año será nuevo pero el propósito es antiguo. Y si lo cuento aquí es porque aunque no doy un duro por mi amor propio y tampoco me importa el "qué dirán" lo que sí me importa mucho, como diría mi amigo Miguelín que me lee desde Hong Kong, es el "qué diréis". Pues bien, en este año que empieza he decidido una vez más declararle la guerra a la lorza. Sí, habéis leído bien, nada de declaraciones épicas en busca de la autorrealización personal, yo lo que quiero es volver a verme las pelotas cuando me ducho. Que no os engañen mis pantalones ajustados y mi aparente falta de sobrepeso. Es una pura ilusión óptica conseguida a base de una ferréa autodisciplina digna de un monje Shaolin. O sea, que meto tripa cada segundo que paso despierto. He evolucionado hacia un ser superior, no solo respiro o sudo de manera involuntaria sino que tras años de práctica he conseguido que mi barriga se esconda por si sola en cuanto me pongo de pie. De hecho incluso lo consigo estando tumbado o sentado siempre que haya alguien delante. Y supongo que debido a este esfuerzo titánico debajo de la grasa que rodea mi ombligo debo de tener unos abdominales que ríete tú del rey Leónidas. Pero no puedo más. Me estoy asfixiando vivo. Antes muerto que orondo. Se acabó el ver como me saltan los botones del vaquero en busca de una cintura mejor. Se acabó el hacerle otro agujero más al cinturón. Se acabó el volver a ponerme con prisa la camiseta tres segundos después de……..ya sabéis. A Dios pongo por testigo que no volveré a meter tripa como la Obregón en el "Hola". Hasta aquí lo que no quiero. Ahora vienen las soluciones. Liposucción rima con "solución" y con "opción" pero antes de llegar a tal extremo creo que probaré a mover el culo. Correr es de cobardes pero meter tripa no es que sea de campeones así que aunque ahora mismo no me lo crea ni yo me huelo que voy a tener que rescatar mis mallas del baúl de los recuerdos. O rescato las mallas o rescato la faja. En los tres años que llevo viviendo en la playa he salido a correr por la mañana tres días, uno al año. Pero al menos el año pasado conseguí moldearme en el gimnasio el tiempo suficiente como para no tener que desetiquetar del Facebook las fotos en las que se me veía en bañador. No me entendáis mal, no quiero estar cachitas. Si algo aprendí en la adolescencia es que si no eres un Adonis tienes más caminos para explorar. Sólo quiero dejar de quitarme el jersey con una mano mientras que con la otra me sujeto la camiseta para evitar que se me escape la lorza. Sólo quiero volver a verme las pelotas al ducharme.


domingo 25 de diciembre de 2011

Feliz lo que sea



El menú de la cena: almejas a la cazuela, carabineros a la plancha, vieiras al horno, sorbete de cava y chuletón de vaca irlandesa con salsa de ciruelas. Todo ello regado con albariño, lambrusco y cava. Al turrón le pueden dar mucho por culo porque como me meta algo más al cuerpo me tendrán que hacer una cesárea para hacer sitio. La cena y la compañía paterna lo mejor. Lo peor, la programación televisiva. Y eso que el monólogo del rey ha estado divertido. Como voy de anarquista de pastel por la vida nunca había prestado demasiada atención a las milongas de nuestro monarca pero hoy me ha podido el morbo y mis expectativas han sido plenamente satisfechas al ver como Juancarlitos le metía un rapapolvo de cojones a su yerno díscolo. Me quedo con una frase del Borbón "la ley es igual para todos". Toma ya Iñaki, me huelo que este año los reyes no te van a traer nada. Después de la bronca real la tele ha ido de mal en peor. Tras zapear de canal en canal he sacado varias conclusiones. Una, que los Martes y Trece eran graciosos por Millán, porque Josema Yuste es tan divertido como una colonoscopia. Dos, que a Bustamante le blanquea los dientes una tipa llegada del futuro con una botella de "Neutrex Futura". Tres, que Sergio Dalma no conoce la vergüenza pues el tío no se pone ni un poquito rojo al entonar ese imperecedero himno suyo que comienza con estos míticos versos: "solo para ti, directo al corazón, te mando este misil hecho canción". Cuatro, que Paulina Rubio ha inventado una nueva prenda, la tirita-minifalda. Mi padre ha estado a punto de ahogarse con una vieira al ver aparecer en pantalla a Paulina con tal escasez de tela encima. Y cinco, que al público que aplaudía borreguilmente todos esos playbacks han debido de comprarlo en el chino de la esquina. No me extiendo más que mañana a las diez y cámara en mano tengo que recibir a puerta gayola a los cuatro gatos que vengan al parque a dar por culo. Como no se me ocurre un digno final para estas lineas voy a echar mano de otro verso de Sergio Dalma: "en tu mundo y en el mío aún se puede ser feliz".



jueves 8 de diciembre de 2011

Para Carolina, para Óscar y sobre todo para Martín






Muse - Can't take my eyes off of you

You're just too good to be true.
Can't take my eyes off you.
You feel like heaven to touch.
I wanna hold you so much.
At long last love has arrived
And I thank God I'm alive.
You're just too good to be true.
Can't take my eyes off you.

Pardon the way that I stare.
There's nothing else to compare.
The sight of you makes me weak.
There are no words left to speak,
But if you feel like I feel,
Please let me know that it's real.
You're just too good to be true.
Can't take my eyes off you.

I love you, baby,
And if it's quite alright,
I need you, baby,
To warm the lonely nights.
I love you, baby.
Trust in me when I say:
Oh, pretty baby,
Don't bring me down, I pray.
Oh pretty baby,
Now that I found you, stay
And let me love you, baby.
Let me love you.

You're just too good to be true.
Can't take my eyes off of you.
You feel like heaven to touch.
I wanna hold you so much.
At long last love has arrived
And I thank God I'm alive.
You're just too good to be true.
Can't take my eyes off of you.

I love you baby,
And if it's quite alright,
I need you, baby,
To warm the lonely nights.
I love you, baby.
Trust in me when I say:
Oh, pretty baby,
Don't bring me down, I pray.
Oh pretty baby,
Now that I found you stay
And let me love you, baby.
Let me love you...


lunes 28 de noviembre de 2011

Ángel



Salgo al escenario principal de Glastonbury, me agarro al pie de micro y adoptando mi pose más rockera miro arrogantemente a los cien mil fans que corean mi nombre. Soy el más grande y mi banda es la mejor de la historia. Se me pone la piel de gallina y me entran ganas de llorar. Me pregunto cómo he sido capaz de llegar hasta aquí. No, no es una pregunta retórica, ¿cómo cojones he llegado hasta aquí si ni siquiera sabía que tenía un grupo? Mientras hago memoria sin dejar de mirar con chulería a los fans un ampli de guitarra empieza a acoplarse con un ruido de mil demonios. Qué raro, ese ruido no parece un acople, parece, parece, oh, oh….mierdaaaa. Eso no es un Marshall de válvulas acoplándose, es la onírica y gloriosa forma que mi subconsciente le da a mi apnea del sueño. Ese ruido de mil demonios es mi narizota XXL roncando como un cachalote asmático. Sé positivo Miguel Ángel, eres único, poca gente es capaz de despertarse con sus propios ronquidos. Sigo teniendo la piel de gallina, eso no me lo quita nadie. Lo que si me han quitado es la manta, motivo por el cual tengo la piel de gallina. No veo ni papa pero hasta Stewie Wonder se daría cuenta de que la única parte de mi cuerpo que sigue debajo de la manta es mi pie derecho. Encima es justo el pie que aún conserva el calcetín puesto. Mientras mis ojos se acostumbran a la oscuridad me giro para tirar de la manta cual mafioso arrepentido y justo en ese momento descubro que le pueden dar mucho por culo a Glastonbury, a la gloria y al sexo, drogas y rock and roll. La manta es sabia y en vez de cubrir mis fofos 70 kilos ha decidido enroscarse alrededor de un ángel de pelo rizado que duerme a mi lado. Tal visión me hace dudar si no estaré soñando todavía así que tiro un poco de la manta para asegurarme. El ángel deja escapar un suspiro con forma de gominola de fresa y se gira hacia el otro lado dejando caer la manta y mostrándome su espalda desnuda. Joder, menudo espectáculo, eso no es una espalda, es un cuadro de Leonardo. Noto un calorcito que me sube de la entrepierna hasta el cerebro. Miento, para ser exactos el calorcito me baja del cerebro a la entrepierna. Durante un segundo valoro la posibilidad de arrimar la cebolleta al cuadro de Leonardo a ver si suena la flauta de Bartolo, la de un agujero solo. En un fugaz (y raro en mí) momento de cordura aborto la misión. Según el despertador son las cuatro de la mañana, una hora igual de buena que cualquier otra para refocilarse si estás despierto pero muy mala para que te despierten a traición con 68 kilos de carne helada y 2 kilos de cebolleta ardiente. Vale, a lo mejor he exagerado un poco con lo de la cebolleta, reconozco que no me arde, solo me quema. Como menearme la sardina en silencio como un enfermo no es una opción intento calmar el furor testicular a base de imaginación. Norma Duval nunca me falla para esto. Si la sonrisa de Norma no me baja los humos siempre tengo en la recámara a Bimba Bosé. Puaggg. Una vez que mi cerebro vuelve a tomar el mando de mi voluntad vuelvo a deleitarme con lo que tengo delante. Me faltan palabras, para esto no me sirve la literatura, necesitaría saber de matemáticas para poder describir lo que veo pero como la matemática nunca se me dio muy bien voy a tener que recurrir a comparaciones inéditas. ¿Os ha adelantado alguna vez por la carretera un Aston Martin plateado envuelto en la luz del atardecer? Yo tuve esa suerte camino de Escocia (este detallito es cosa de mi ego que se moría por recordaros que hace años me fui desde Madrid hasta el Lago Ness en coche) y en ese momento pensé que esas eran las curvas más bellas que vería nunca. Me equivoqué como siempre. Nunca tendré un Aston Martin pero ya quisiera el dueño de aquel bólido que me adelantó a mil por hora tener delante ahora mismo este tratado de geometría. Repito: soy un afortunado y lo que tengo delante es una señal de que no lo debo hacer tan mal como a veces pienso. El ángel vuelve a soltar un suspiro con forma de algodón de azúcar. Qué mal repartido está el mundo, ella suspira como la Bella Durmiente y yo ronco como el Yeti. Aprovecho también aquí para deciros que no os gastéis los 21 pavos que cuesta el antirronquidos "Silence" ese que anuncian en la tele. Aparte de ser un asco tener que rociarte la traquea con espuma (tres veces!) justo antes de dormirte resulta que el único efecto destacable que he notado tras acabarme el bote entero es que al día siguiente el aliento te huele a Calgonit Ultra. No os lo compréis, es más inútil que un cenicero en una moto y no os va a librar de vuestra sinfonía nocturna de oboe en Do mayor. Mejor será que os gastéis esos 21 euros en comprarle a vuestra pareja unos buenos tapones para los oídos hechos de kriptonita. Mientras valoro la posibilidad de extirparme la nariz o aprender a no respirar el ángel se da la vuelta. Eramos pocos y parió la abuela. Mi autocontrol y decencia tienen un limite y lo que tengo delante sacaría de sus casillas al mismísimo Dalai Lama. Nota mental: comprarle a esta chica un pijama o comprarme yo un bote de bromuro. El suplicio de Tántalo es un sudoku del "Marca" comparado con esto. Pierdo el control y me dejo llevar por la calentura pero mientras una de mis manos busca mis calzoncillos y la otra se dirige hacia la carne turgente que tengo frente a mí el ángel da un respingo y lanza hacia mí un adormilado brazo cuya mano impacta directamente contra mi jeta antes de posarse dulcemente sobre mi hombro. Joder, su subconsciente me ha pillao con el carrito del helao. No hay duda de que este derechazo es una señal inequívoca de que más me vale estarme quietecito así que envaino la espada y me jodo y me aguanto. Mucho ser el amo de mi destino y el capitán de mi alma pero joder lo que cuesta dominar un calentón traicionero. Ánimo, aguanta pichabrava. Es mejor esperar unas horas hasta que esos párpados se abran y esos ojos a medio camino entre el marrón y el verde te miren primero con sueño, después con extrañeza y finalmente con ternura. Duérmete tranquilo Miguel Ángel, tienes un pacto con su sonrisa…vertical.


jueves 8 de septiembre de 2011

Trip-Hop





Massive Attack - Teardrop

Love, love is a verb
Love is a doing word
Fearless on my breath
Gentle impulsion
Shakes me, makes me lighter
Fearless on my breath

Teardrop on the fire
Fearless on my breath

Nine night of matter
Black flowers blossom
Fearless on my breath
Black flowers blossom
Fearless on my breath

Teardrop on the fire
Fearless on my...

Water is my eye
Most faithful mirror
Fearless on my breath
Teardrop on the fire
Of a confession
Fearless on my breath
Most faithful mirror
Fearless on my breath

Teardrop on the fire
Fearless on my breath

You're stumbling a little
You're stumbling a little


jueves 1 de septiembre de 2011

Galletovich




Visto de cerca el ruso acojona aún más que de lejos. Me saca dos cabezas, dos cuerpos, cincuenta kilos y varios cumpleaños. Para poder definir la horrible mueca que cubre su cara tendríamos que sumar la ira, la incredulidad, el desprecio y un cabreo de tres pares de cojones y después hacer la media de las cuatro. Antes de darme tiempo a arrepentirme de haberme acercado una mano de arponero situada al final de un brazo de leñador me agarra de la pechera de la camiseta y me la retuerce tirando de ella hasta tenerme a escasos veinte centímetros de su aliento a vodka caro. El ruso resopla como un búfalo herido y sus ojos inyectados en sangre me traspasan. Mientras intento recordar como empezaba el padrenuestro el ruso levanta el otro brazo por encima de su cabeza, lo arma y abre la mano. Me vienen a la cabeza todas las películas que he visto de Bud Spencer. El tipo abre su boca de ogro y me grita algo muy chungo en su lengua materna acompañándolo de medio litro de espuma rabiosa. No hace falta saber mucho ruso para saber que me está dando la extrema unción. Mi vida entera pasa por delante de mis ojos. Me quedaban tantas cosas por hacer.

Tres minutos antes.
No debería haberme sentado tan cerca del escenario. No debería haber aplaudido con tantas ganas el espectáculo flamenco. No debería haberme bebido todo lo que me he bebido. No debería haberle dicho al Miki que ni se le ocurra decirle a las bailarinas que me saquen a bailar. Pero lo he hecho. Soy un melón y solo sé lo que hago justo después de hacerlo. Como estaba escrito y para alborozo de los camareros y el nutrido público una de las bailarinas se acerca, me coge de la mano y me arrastra hasta el escenario para bailar con ella. Antes de quedar como un soso prefiero quedar como un panoli arrítmico así que me dejo hacer y me pongo a menear el trasero sobre las tablas rezando para que un rayo me parta en dos ahí mismo. En vez de abucheos escucho como algún borracho grita "Ole" y "Arsaa". Lo que me faltaba. Cometiendo un error fatal me vengo arriba y decido que puestos a hacer el payaso lo mejor es hacerlo mejor que nadie. En pleno taconeo diviso con el rabillo del ojo una mesa entre el público sobre la que reposa un jarrón con cuatro rosas rojas. De un salto me bajo del escenario, agarro una de la rosas, la muerdo cual bailarín de tango y de otro salto vuelvo al escenario y cojo a la bailarina por la cintura. Oigo un aplauso que muere antes de nacer para dejar paso a un murmullo. Miro al público y para mi espanto compruebo que de la mesa de las rosas emerge la figura de un gigante de piel pálida que me mira fijamente y me señala con un dedo gordo como una polla. Ingenuamente le pido a Dios que el gigante me esboce una sonrisa pero en vez de eso observo como un humo negro le sale por la orejas. Tardo cero coma en darme cuenta de que la he cagado. Mi primer pensamiento es salir corriendo de allí y pillarme un billete de ida a Burkina Faso pero en un arranque de estúpida dignidad decido que es mejor una muerte honrosa a una gallinácea huida así que escupo la rosa, me bajo del escenario y me voy hacia el airado ruso mientras noto como mis pelotas suben escopetadas desde mi entrepierna hasta la traquea.

El ruso no me suelta. Alrededor nuestro se ha formado un corrillo de gente compuesto por un par de solidarios colegas dispuestos a dividir entre tres la somanta de palos que me va a caer, varios camareros intentando evitar una carnicería en su bar y algunos curiosos deseosos de sangre fresca. Mikola, el camarero ruso del bar del Miki, intenta hacer entrar en razón al animal herido supongo que diciéndole que me deje vivir pues no soy más que un pobre borrachín que no tiene ni media ostia. Trato de recordar las pocas palabras que sé en ruso. No me vale ninguna. Para suplicar clemencia no me sirven ni el "hola", ni el "gracias" ni el "adiós" y mucho menos el "guapa". Lo increíble del caso es que mientras el ruso sigue retorciendome la camiseta y resoplando con la mano levantada yo, supongo que por culpa de mis genes chulescos madrileños, por todas las pelis de Bruce Willis que he visto y por los mojitos que corren por mis venas, consigo que mi expresión no sea de terror absoluto sino más bien de "aunque sé que me vas a matar aún soy capaz de sacarme de la manga esta media sonrisa". Todo eso mientras intento no cagarme encima. Mikola me dice que el ruso esta hipermegacabreado porque hoy es su aniversario de bodas y esas rosas eran un regalo para su mujer. Joder, menudo ojo tengo. La mujer del ogro asiste a la escena con la misma impasible mirada que tienen todas las rusas. Le digo al Mikola que me diga como se dice "lo siento" en ruso y si puede ser también el nombre de la ofendida esposa. Mikola me dice algo que no entiendo del todo pero que me apresuro a repetirle a la rusa, de nombre Nadia, cambiando mi media sonrisa de Bruce Willis por los ojitos del gato de Shrek. La mano que me agarra de la camiseta se afloja un poco y yo me siento como si volviese a aparecer entre las piernas de mi santa madre. Lo mismo que le he dicho a la esposa se lo repito al marido tres millones de veces y por fin consigo que me suelte del todo y deje de resoplar. La gente vuelve a sus asientos y yo me quedo de pie con Mikola y el ruso asintiendo a todo lo que dicen. Mi ángel de la guarda se ha portado tan bien que no me importa nada arrastrarme un poco así que mirando a los ojos al gigante le digo en ruskinglis "spasiva my friend" con cara de no haber roto un plato. El ruso me mira, me coge de la mano, tuerce los labios en lo que quiero suponer que es una especie de sonrisa y en un castellano con acento de Vladisvostok me suelta un "amigo" que consigue por fin descongelarme la sangre.


sábado 23 de julio de 2011

Amy



No podemos decir que no nos había avisado. Nos hartamos de oírla cantar que todo el mundo intentaba convencerla para que fuera a rehabilitación y que ella les decía que no, que no y que no. No pretendo ir de visionario a toro pasado pero recuerdo alguna conversación de bar acerca de esta borrachuza con voz de negra en la que intenté defender la absurda teoría de que esta tipa llevaba la vida que llevaba porque pretendía morir pronto como los grandes y convertirse en mito. El viejo mantra rockanrolero de vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver. Amy lo ha clavado. Ha muerto a los veintisiete años. Con la misma edad que murieron Jim Morrison, Janis Joplin, Jimmy Hendrix y Kurt Cobain. Menuda fiesta se deben de estar pegando los cinco en un garito del infierno ahora mismo. Ahondando un poco más en mi teoría estoy seguro de que en los próximos años veremos muchas camisetas serigrafiadas con la jeta de esta choni talentosa. Nos ha dejado un par de discos, un look que ha creado tendencia y un montón de actuaciones bochornosas que harían sentir vergüenza ajena a Sid Vicious.

A mí me gustaba mucho Amy Winehouse. He conducido infinidad de kilómetros acompañado solo de su voz rasgada y me he animado muchas mañanas escuchando la canción que os voy a poner ahora. Nos has dejado con ganas de más. Y creo que eso es precisamente lo que querías. Te voy a echar de menos tía, aunque no tanto como los camellos de Londres. Desfasa en paz Amy.

Lo dicho, esta canción es mi preferida para levantarte y sonreirle a la vida aunque ella no te sonría. Las lágrimas se secan solas.

Tears dry on their own way



miércoles 6 de julio de 2011

Apología de la insensatez (no hagáis esto en casa)



Lo malo de abrir delante de tu doctora la caja de Pandora de tus usos y costumbres inconfesables es que luego ella se ve obligada a redactar un informe con toda esa información. Después de mi visita a urgencias en busca de un diagnóstico para los mareos que llevan un mes alimentando mi hipocondría ahora tengo un par de folios mecanografiados que debería quemar antes de que caigan en las manos equivocadas. Yo ya sabía que no voy por buen camino pero ahora además tengo documentos que lo atestiguan. Es increíble el latigazo de realidad que recibe la conciencia al leer en tu informe médico una frase que empieza con una palabra tan inocente como "consumidor". En mi informe médico hay más de una frase con semejante comienzo. No llego a los treinta y cinco y mira que me queda poco. El único párrafo que se salva es uno en el que la tipa se las ingenió para escribir con jerga médica que hace dos meses que no fumo canutos. La pobre doctora tuvo que hacer malabarismos para recetarme algo compatible con tanta imprudencia vital. Y se lució. No dudo que estudiase medicina pero fijo que se saltó las clases de "Adicción y Farmacopea en el mundo contemporáneo". Me recetó Myolastan. Bingo. El lobo cuidando de las ovejas. Para los neófitos aclararé que el componente principal del Myolastan es el Tetrazepam. Apenas recuerdo nada de mis clases de Griego en el instituto pero pondría mi mano en el fuego a que la terminación "pam" significa "colocón". Diazepam, Lorazepam, Clonazepam, etc, forman parte del imaginario colectivo yonki desde que se inauguró la primera farmacia. Treinta pastillas de Myolastan por un euro con ochenta. ¿Estamos locos? Y encima en el prospecto pone bien clarito "Miguel Ángel, por favor te lo pido, no mezcles estas pastillas con alcohol" . El que escribió esto no tenía ni puta idea de psicología inversa.


domingo 3 de julio de 2011

Rendirse nunca



La vida es sabia y no da puntada sin hilo. Hay que saber ver las señales que te da. Si al salir de tu ducha mañanera cegado por restos de gel barato del Mercadona en los ojos coges el bote de espuma para acicalarte tus cuatro pelos y descubres que te has equivocado de bote y ahora tienes la cresta llena de espuma de afeitar es el momento de rendirse y volver a la cama. Podría ser peor, una vez me rocié los sobacos con laca. Lo siguiente será lavarme los dientes en silencio con Hemoal. Por mí me volvería al sobre pero tengo que currar y no creo que me den la baja por estupidez recalcitrante así que me pongo el uniforme y coloco la cafetera en el fuego. Mi metabolismo es más simple que yo y solo con oler el aroma del café me da un retortijón que me lleva de nuevo al baño a sujetarme las rodillas. Odio plantar pinos justo después de ducharme pero no me queda otra si no quiero tener que hacer una parada logística en la primera gasolinera de camino al curro. Mientras me despido de mi amigo sentado en la taza me leo por enésima vez el Rock de Luxe que tengo sobre el cesto de la ropa sucia. Hay dos clases de personas, los que evacuan con prisas y los que aprovechan el marrón para cultivar el intelecto con lo que pillen. Yo soy de los segundos. Me sé de carrerilla los ingredientes de mi dentífrico. No quiero aburriros con la lista pero que sepáis que su componente principal es el monofluorofosfato sódico. Me levanto del trono, quito la cafetera del fuego y enciendo el Mac. Nunca como nada en ayunas a no ser que esté resacoso y lleve dos días sin meterle nada sano al cuerpo. Hubo un tiempo lejano en que antes de salir de casa me comía una macedonia de frutas, una tostada y un zumito de naranja. Tenia el cutis más terso que la Preysler pero el resto de mi vida era un mierdón. Cualquier tiempo pasado fue mejor, por los cojones. No me queda azúcar pero ese es solo el quincuagésimo de mis problemas así que me pongo una pinta de café con hielo y me siento frente al ordenador a ver como va el mundo. Va de culo. Entre bombardeos, crisis y miserias varias descubro un titular escondido al que voy a agarrarme como a clavo ardiendo para motivarme al menos durante las próximas veinticuatro horas. Según un riguroso estudio de no sé que universidad resulta que los tipos despistados tienen más materia gris que el resto. Toma castaña. Tú y yo lo sabíamos. Ganas me dan de imprimir la noticia y pirarme a mi pueblo a restregársela a todos los maestros que me ponían en las notas que desaprovechaba mi potencial mirando las musarañas. Aprendí más de las musarañas que de vosotros, que lo sepáis. Aguanto el impulso más que nada porque no tengo impresora y porque estoy a 616 kilómetros de mi colé de E.G.B. Me pongo las gafas de sol, cojo las llaves y cierro la puerta de mi cueva. En el portal noto que una fuerza me atrae hacia el buzón. Nunca lo miro pues de mí solo se acuerdan los bancos pero me dejo llevar y lo abro. Entre las facturas descubro un pendrive. ¿Qué cojones pinta un pendrive en mi buzón? Durante un milisegundo fantaseo temerosamente con la posibilidad de que mi vida solo sea una tapadera tras la que se esconde una célula dormida del Mossad, la CIA o el MI6. Con lo que me gusta el tintorro sé que de Al Qaeda no soy ni de coñá. Voy a llegar tarde al curro pero me puede la curiosidad y vuelvo a subir los treinta y siete escalones hasta mi cueva. Conecto el pendrive al Mac y aprieto el esfínter sintiéndome como Neo en el comienzo de Matrix. En el pendrive no hay instrucciones para cargarme a Jimenez Losantos o al Pitbull ese. Es mucho mejor. No me merezco los colegas que tengo. Alguien se ha molestado en grabarme la discografía completa de los KISS. La vida es sabia y no da puntada sin hilo. Hoy va a ser un gran día.


Los clásicos nunca fallan



Radiohead - Creep





When you were here before
Couldn't look you in the eye
You're just like an angel
Your skin makes me cry
You float like a feather
In a beautiful world
I wish I was special
You're so fucking special

But I'm a creep
I'm a weirdo
What the hell am I doing here?
I don't belong here

I don't care if it hurts
I want to have control
I want a perfect body
I want a perfect soul
I want you to notice when I'm not around
You're so fucking special
I wish I was special

But I'm a creep
I'm a weirdo
What the hell I'm doing here?
I don't belong here

She's running out the door
She's running out
She runs runs runs

Whatever makes you happy
Whatever you want
You're so fucking special
I wish I was special

But I'm a creep
I'm a weirdo
What the hell am I doing here?
I don't belong here
I don't belong here